Cuando Manfred Bogdahn desarrolló su primera correa extensible a principio de la década de los setenta, no sabía que él con su invento estaba poniendo la piedra fundamental de una empresa familiar alemana de enorme éxito.
Quien decida tener un perro, también debe ofrecer a su amigo de cuatro patas el movimiento que necesita. Pero ¿qué pasa cuando no existe la posibilidad de dejar al perro correr sin correa? Justamente, eso mismo se preguntó Manfred Bogdahn, y tuvo la genial idea de desarrollar una cadena extensible para perros.
Con la cantidad apropiada de espíritu pionero, Manfred Bogdahn se puso manos a la obra para diseñar el primer prototipo. Y el resultado fue todo un éxito, pues atrajo la atención de otros dueños de perros y apenas podía salvarse de las demandas referentes a la extraordinaria correa. Una idea comercial había nacido.
Más de tres décadas después, la marca flexi en todo el mundo es un concepto fijo para dueños de perros satisfechos. No hay ninguna otra marca que proporcione la misma libertad de movimiento controlada y el máximo confort de manejo.
Lo que comenzó en 1973 con el mecanismo de arranque de una motosierra y una sencilla carcasa formada por dos trozos de madera, se ha convertido con el paso del tiempo en una empresa de éxito: en la actualidad flexi exporta alrededor del 90% de sus correas extensibles a más de 60 países.
Como líder internacional del mercado, la empresa es consciente de su responsabilidad nacional. Por ello, los productos flexi se fabrican exclusivamente en la planta alemana de Bargteheide, cerca de Hamburgo, con un claro objetivo: poder ofrecer correas de alta calidad y fiables a millones de dueños de perros en todo el mundo, y también proporcionar un puesto de trabajo seguro a muchas personas en Alemania.
Más de 300 trabajadores altamente motivados velan a diario por ello, que los productos flexi sean de la máxima calidad y se perfeccionen constantemente.
De este modo se consiguen los productos estrella "Made in Germany".